El año 2012 nos encuentra, ya sobre el mes de julio, sin directiva a nivel municipal en la ciudad de Popayán el área cultural.

Haciendo un balance del año 2011, tendremos los gestores culturales, dejar de hacernos los indiferentes y los inocentes y asumir la responsabilidad que tenemos en la actual situación de la cultura y sus esferas políticas en la ciudad.

El año 2011, avanzo en el área cultural gracias a dos proyectos que con errores, fueron creando espacios y articulando a artistas y gestores de Popayán. El Teatro Bolívar volvió a funcionar, con actividades abiertas a todo público y la ciudad volvió a ver, por lo menos en el centro histórico, una agenda articulada de presentaciones artísticas y manifestaciones culturales, incluyendo aquellas menos conocidas o reconocidas por la ciudad, como el performance, la fotografía, el hip hop y otros. Pero los gestores culturales, o por lo menos una parte de ellos, parecen no ser felices cuando la cultura avanza, si no es llevada por sus propias manos. Frente a esto, el ataque desmedido con que termino el año, a aquellos proyectos que se venían adelantando, que no buscaron fortalecer los avances en materia cultural, si no frenar, obstaculizar y eliminar del área cultural a aquellas personas que los llevaban adelante. Lo único que se consiguió, es desarticular al sector, cansar a los funcionarios municipales que lideraban la cultura, cansar a los gestores que mirábamos sorprendidos dicha batalla, mientras también éramos engañados y lograr eliminar los avances alcanzados. Hoy las consecuencias son visibles. El sector cultural, y sus directiva desde el ámbito institucional municipal, retrocedió por lo menos 2 años, perdió los logros que se habían echo y estamos pero que nunca? Basta de hacernos los ingenuos, o los bobos, asumamos la responsabilidad que tenemos los gestores en la actual situación. Aquellos que generaron los ataques, deberán revisar su actitud, sus objetivos y ver si lograron realmente los buscaban; y los otros, yo entre ellos, revisar por qué no fuimos lo suficientemente valientes como para intervenir y defender los proyectos que lo merecían. Hoy la cultura en Popayán perdió una gran batalla, no solo retrocedió si no que aquellos que deben dirigirla desde el estado municipal, temen involucrarse en un área donde los protagonistas: artistas y gestores, no nos ponemos de acuerdo y nos atacamos entre nosotros. Hoy no hay coordinador de cultura, no hay secretario de cultura y deporte, no hay agenda cultural para la ciudad y el teatro Bolívar esta nuevamente cerrado. La batalla se gano? que ganamos? Basta de hipocresía y poner cara de yo no fui, hay que asumir cada uno la responsabilidad que le corresponde y mirar al futuro primero que nada, cambiando nuestras propias actitudes antes de pedir a los otros que hagan algo por la cultura cuando ni nosotros mismos lo hacemos. Si el presupuesto es pequeño para el área cultural, una solución viable a nivel local, y que se confirma por muchos casos exitosos a nivel nacional e internacional es la concesión de los espacios culturales a organizaciones responsables que las lleven a cabo. El teatro Bolívar era un ejemplo, donde obviamente había mucho que corregir para seguir adelante. Hoy los espacios culturales, como teatros, casonas, etc. vuelven a verse amenazados por la posibilidad real y concreta de ser destinado a funciones administrativas, perdiendo nuevamente espacios viables para las actividades artísticas y culturales. Quiero aclarar, por supuesto, que muchos gestores siguen haciendo su labor, con pasión, honestidad y compromiso, por fuera de estos mecanismos internos al sector en general, sin siquiera enterarse, ya que trabajan en sus comunidades y son poco asiduos a los pasillos de alcaldías y oficinas culturales. Gracias a ellos la cultura tiene un respiro en la ciudad. Pero lamentablemente las voces de otros, de tanto repetir la mentira, logran convencer y hacerse escuchar. Los gestores debemos mirarnos a nosotros mismos y hacer nuestro propio balance, dejando de echar la culpa a otros por la situación que tiene hoy a la cultura paralizada y en estado de inanición. Todos somos parte de un mismo problema, pero primero hay que mirar hacia adentro del sector. Yo asumo mi responsabilidad, fui débil y temerosa al momento que se necesito de levantar la vos, y hoy sufro las consecuencias de mi propia cobardía, como muchos otros.

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